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Así me vendieron las preferentes: una simple orden de compra, una propuesta de inversión incorrectas y una confirmación incompleta

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Fachada Oficina Bankia FUENTE Diario ABC

Fachada Oficina Bankia. FUENTE Diario ABC

En Arriaga Asociados nos hemos parado a pensar y hemos analizado muchas veces cómo vendieron de las preferentes las entidades financieras españolas.

Las técnicas utilizadas en la colocación de este producto ha sido muy en parecida en todas ellas: Bankia, Caja Madrid, Catalunya Caixa, Caja España, Caja Duero, CAM, etc. Bastaba ofrecerlas dando una simple orden de compra al cliente, unas propuestas de inversión incorrectas y una confirmación incompleta del producto que estaba contratando.

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Arriaga Asociados en Salvados con Jordi Évole.

Representar a más de 5.000 afectados por las participaciones preferentes de numerosos bancos y cajas españolas nos ha permitido detectar con facilidad las siguientes malas prácticas a la hora de vender las preferentes:

1.- El proceso de comercialización se basa en simples órdenes de compra, propuestas de inversión incorrectas y confirmaciones incompletas donde no aparecen reflejados ni los riesgos específicos, ni las características principales del producto o con errores sobre aspectos esenciales tales como: rentabilidad, vencimiento, condicionalidad de los intereses, naturaleza jurídica de la subordinación, no cobertura del fondo de garantía de depósitos; perfil de riesgo y complejidad del producto de acuerdo a la clasificación de la propia entidad; entre otras.

2.-  Clasificación incorrecta de estos productos como instrumentos de “renta fija” tradicional cuando son instrumentos denominados híbridos de capital (renta fija/renta variable) más parecidos a la renta variable que a la renta fija.

3.- Ausencia de presentaciones, fichas de producto o el folleto del emisor donde se identifiquen la naturaleza, características financieras y riesgos del instrumento financiero. No recibieron, al tiempo de la contratación, el folleto del emisor, ni el resumen del folleto.

4.- Confirmaciones con datos erróneos. El cliente inversor piensa que el producto es a corto plazo en lugar de a perpetuidad. En otras ocasiones la terminología es incorrecta al utilizar el término renta fija o expresiones equivalentes, y no su nombre. No aparece bien reflejado la base de cálculo de los intereses.

5.- Incumplimiento de las obligaciones de evaluación y clasificación de los clientes. En ocasiones se vendieron los productos a clientes sin una evaluación de conveniencia o idoneidad. En otras ocasiones las evaluaciones de conveniencia o idoneidad eran deficientes o incompletas. Incluso, a algunos inversores se les entregaban los cuestionarios ya cumplimentados (el famoso test MIFID).

6.- Las preferentes se colocaron a una rentabilidad poco acorde con el riesgo asumido, siendo muy dudoso, en la mayoría de los casos, que la rentabilidad residual supere a la deuda pública española. La publicidad bancaria lo ofrecía como un producto de alta remuneración y muy bajo riesgo.

Como consecuencia de ello, se ha abierto algún que otro expediente sancionador a determinadas entidades por la comercialización de las preferentes, pero lo cierto es que decenas de miles de ahorradores españoles han resultado estar atrapados o han sido embarcados en azarosas travesías financieras vía dudosos canjes (como ahora los preferentistas de Caja España-Caja Duero) y con bastantes posibilidades de perder una parte significativa de su ahorro.

Las entidades bancarias españolas ha realizado una mala praxis profesional comercializando agresivamente participaciones preferentes en sus propias redes de oficinas y, a nuestro juicio, deben responsabilizarse de ello. Los juzgados están dando la razón a los afectados, por lo que les recomendamos plantar cara a los bancos acudiendo a la vía judicial para recuperar todo su dinero.  Lo mejor es siempre interponer una demanda civil con carácter individual y buscar la nulidad del contrato. Ante cualquier duda, consúltenos.

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