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El Gobierno no sabe que hacer con Catalunya Banc, una entidad que llegó a vender cerca de 500 millones de euros en preferentes

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Tras la venta de NCG Banco y ante la incertidumbre de la fusión entre Unicaja y Ceiss, el Gobierno no sabe qué hacer con Catalunya Banc; una entidad nacionalizada que llegó a vender cerca de 500 millones de euros en preferentes (una en el año 1999 de 300 millones de euros y otra en el año 2001 de 180 millones).

El futuro de Catalunya Banc se ha visto sometido en el último mes a diferentes estudios. La Generalitat de Cataluña y diversos representantes de la sociedad financiera e industrial catalana han analizado la situación de la entidad bancaria junto con responsables del Ministerio de Economía y Hacienda, del FROB y del Banco de España, con el fin de intentar subastarla por tercera vez o mantenerla nacionalizada con una nueva inyección de capital público.

Imagen de una de las sedes centrales de Catalunya Caixa FUENTE Vozpopuli

Imagen de una de las sedes centrales de Catalunya Caixa. FUENTE Vozpopuli.

 

Pero, la situación del banco catalán sigue ahí. El principal problema es el estado en el que se encuentra Catalunya Banc, porque mientras que en Novagalicia (NCG) se hicieron todos los ajustes necesarios y estaba totalmente reestructurada cuando se vendió, en Catalunya Banc no se ha hecho nada y hay que sanearla entera para poder venderla.

Partiendo de esa base, el Ejecutivo es consciente de que no va a poder obtener un precio positivo como los 1.000 millones que el banco venezolano Banesco ha pagado por Novagalicia, sino que tendrá que dar más ayudas en forma de capital para que alguien se la quede. Además, corre el riesgo de que, con el tiempo que se ha perdido desde el segundo intento de subasta de la entidad en marzo del año pasado, su valor se haya deteriorado más aún y las compensaciones que puedan exigir los interesados sean aún mayores que entonces.

En esta situación, el Gobierno español se plantea varias opciones. Una de ellas es el troceo, tal como informó hace tiempo el periódico ‘El Confidencial’, que evitaría tener que inyectar más dinero público pero mantendría la parte ‘mala’ de Catalunya Banc (se vendería la ‘buena’) en manos del FROB y tendría que ser liquidada. Otra opción es que se mantenga la entidad nacionalizada de momento hasta que se asiente la recuperación económica del todo y se pueda vender en mejores condiciones o incluso sacarse a Bolsa. Y, sobre todo, hasta que se aclare el desenlace del desafío soberanista del Govern de Artur Mas. Dicha continuidad en solitario es posible hasta 2017 (fecha tope para su venta o liquidación impuesta por Bruselas) y requeriría también de ayudas públicas.

No obstante cabe recordar, en este sentido, que Catalunya Banc ha recibido ayudas públicas por valor de 12.052 millones entre las inyecciones del Estado español (2.968 millones) y las del Mecanismo de Estabilidad Europeo (9.084 millones). Por lo que los 1.000 millones que pedía el Santander en marzo y que Guindos se negó a darle se quedarían ahora muy cortos respecto a lo que pretende pedir todo el mundo.

Con lo cual, al final, pagan siempre los mismos: los ciudadanos. Y si a todo esto unimos el daño moral y económico que hicieron a muchos de sus clientes cuando les vendieron preferentes sabiendo que presentarían pérdidas, el despropósito es ya total. Más aún si cabe cuando en el mes de julio de 2013, todos los afectados por preferentes y obligaciones de deuda subordinada de Catalunya Caixa, vieron como sus ahorros fueron canjeados por acciones, y a posteriori se vieron forzados a vender dichas acciones al Fondo de Garantía de Depósitos, en base a la resolución de 7 de junio de 2013, de la Comisión Rectora del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (B.O.E de 11.6.2013), perdiendo más aún gran parte de su dinero.

Narcis Serra, presidente de Caixa Catalunya FUENT Diario El Mundo

Narcis Serra, presidente de Caixa Catalunya. FUENTE Diario El Mundo.

 

Si el Gobierno no sabe qué hacer con Catalunya Banc, lo menos que podría haber hecho tendría que haber sido que los preferentistas hubieran recuperado todo su dinero. Algo que, hoy por hoy, sólo se está consiguiendo con ayuda de los jueces.

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