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¿A qué edad empiezo mi plan de sucesión en la empresa familiar?

Autor: Jesús María Ruiz de Arriaga Remirez

*Planificar la sucesión en la empresa familiar facilita la continuidad de la empresa

*Los expertos aconsejan abordar la sucesión en la empresa familiar cuanto antes

*Si el plan de sucesión se empieza tarde, surgen imprevistos

 

La sucesión en la empresa familiar es un tema complicado, puesto que su llegada representa un cambio en el funcionamiento habitual de la empresa y eso puede romper la tranquilidad familiar. Si en cualquier plan a medio y largo plazo cuesta ver los posibles beneficios eminentemente orientados a la acción, en el de sucesión, cuyo fin es la sustitución del empresario, se convierte en tema casi tabú. Lo bueno de la sucesión en la empresa familiar es que llegará, antes o después. Y lo malo, es que su llegada representará el fin del actual empresario.

Sin embargo, los expertos aconsejan abordar el tema de la sucesión familiar cuanto antes. Planificar con tiempo la sucesión, redactar el protocolo de sucesión, evita la incertidumbre en la empresa y las dudas en el seno de la familia. Además, asegura la continuidad de la empresa frente a acontecimientos inesperados y permite corregir con tiempo errores.

Pero el momento de la puesta en marcha del plan de sucesión debe ser sopesado puesto que tanto la premura como el retraso excesivo son erróneos. Si se inicia demasiado pronto, el empresario puede verse obligado a retirarse antes de lo que había previsto.

 Planificar la sucesion en la empresa familiar ayuda a la continuidad de la empresa FUENTE pixabay.com

Planificar la sucesión en la empresa familiar ayuda a la continuidad de la empresa

FUENTE: pixabay.com

 

Si, por el contrario, el plan de sucesión empieza demasiado tarde, las urgencias estarán a la orden del día, y se hará todo con prisa, la preparación del sucesor se recortará y el empresario podría verse abocado a un traspaso repentino. La improvisación es el precio de no hacer un buen plan de sucesión en a empresa familiar. Es entonces cuando se dan situaciones imprevistas, decisiones equivocadas, reacciones sorprendentes, conclusiones no deseadas y, a menudo, irreversibles.

El plan de sucesión es de un empresario único, para un sucesor o unos sucesores concretos, en una empresa y una familia determinadas; así pues, cada empresario tiene su propio plan de sucesión. Existen algunas coordenadas aplicables a la sucesión de la empresa familiar. Para facilitar las cosas, el primer paso es la fijación del objetivo final de la sucesión, es decir, el de la retirada del empresario. A partir de la fecha definida, se inicia un calendario en orden cronológico inverso a través de las fases sucesivas del plan sucesorio y sus aproximaciones temporales:

 La planificacion evita disputa en la familia FUENTE pixabay.com

La planificación evita disputa en la familia

FUENTE pixabay.com

 

  1. Planificación de la sucesión: Diseñar el plan puede hacerse como fase previa al resto de etapas. El momento más tardío para un empresario serían los 60 años. La duración de un proceso de sucesión oscilará, según cada caso, entre 5 y 10 años. La preparación del sucesor determinará la duración de esta etapa que será, como mínimo 5 años.
  2. Preparación del sucesor: La cantidad de conocimientos exigidos a un sucesor varía según sector y empresa. Entre 3 y 5 años, en función del tamaño de la empresa, es lo adecuado. Lo importante de esta etapa es que garantice al máximo la preparación idónea del sucesor hasta el punto de no tener que necesitar al empresario.
  3. Traspaso: Si en empresas familiares grandes y complejas se puede pensar en un traspaso de hasta 3 años, en una pyme no es aconsejable que la coincidencia de ambos gerentes, el empresario y su sucesor, al frente de la empresa dure más de 1 año. Las tensiones que genera la ambigüedad del reparto de funciones, con la consiguiente diferencia de criterios, suelen tener un alto coste para la empresa, tanto económico como de capital humano, y desgasta las relaciones familiares.
  4. Retirada del empresario:La edad máxima de retiro del empresario no debería superar los 70 años. No hay que olvidar que si un sucesor toma el relevo pasados los 45 años tiene pocas posibilidades de consolidarse, puesto que, en pocos años, ya debería empezar a pensar en su propia sucesión.

 

En conclusión, cada empresa tendrá un calendario específico y una duración diferente. Es importante que se conjugue como tocan las expectativas de todos los implicados y lo más conveniente para la empresa. Porque está en juego la continuidad de la empresa familiar en la segunda generación.

 

Si usted tiene una empresa a la que quiere dar continuidad, en Arriaga Asociados no le recomendamos que improvise. Consúltenos sus dudas y cómo hacerlo. Le ayudaremos si nos llama a nuestro teléfono gratuito 900 101 775.

 

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