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Diferencias entre acciones, participaciones preferentes y deuda subordinada

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La complejidad de estos productos y la forma en que se vendieron hace que se puedan reclamar por la vía judicial

A estas alturas mucha gente ya sabe, como consecuencia del la mala actuación de los bancos, las diferencias que hay entre acciones, participaciones preferentes y deuda subordinada (tanto perpetua o con vencimiento). Pero nunca está de más recordar las características de estos productos y sus diferencias para saber que, si se acude a la justicia, el dinero que se invirtió en ellos puede recuperarse.

Entre las acciones, las preferentes y las subordnadas hay diferencias aunque todos sean productos complejos FUENTE pixabay.com

 

Entre las acciones, las preferentes y las subordinadas hay diferencias aunque todos sean productos complejos

FUENTE: pixabay.com

 

Para hablar de ello, lo primero que hay diferenciar es entre las acciones y el resto de productos. Las acciones son parte de la propiedad de la empresa que las emitió, en este caso un banco como, por ejemplo, el caso de Bankia. Por tanto, el propietario de esas acciones tiene voz y voto en la entidad, de manera proporcional a la cantidad de acciones que posea. De igual modo, cuando la empresa reparta beneficios entre sus accionistas, estos participan según el número de acciones que posean. Además, estas acciones se pueden comprar y vender en los mercados secundarios (la Bolsa) a precios mayores o menores que el inicial (valor nominal), según sean las condiciones del mercado. Lo malo es si, como sucedió en el caso de Bankia, con su salida a Bolsa en 2011, las acciones se venden a los clientes utilizando una información contable engañosa y ocultando la realidad financiera del banco.  El cliente estará ante un problema porque comprará un producto que no valdrá nada y luego tendrá difícil poder venderlo porque, como decimos, seguirá sin valer nada.

 

Las participaciones preferentes y la deuda subordinada son otra historia. Se trata, además, de innovaciones financieras recientes y su origen en realidad nada tiene que ver con pequeños ahorristas, sino con operaciones en paraísos fiscales para eludir impuestos.
Las participaciones preferentes suponen una participación en el capital de la entidad, por la que pueden obtener una importante rentabilidad, al participar en los beneficios. Dicha participación es superior a la que se puede obtener mediante el reparto de dividendos con las acciones pero, al contrario que éstas, los tenedores de preferentes no tienen derechos políticos, es decir, no tienen voz ni voto en las juntas de accionistas. El nombre de “preferentes” hace referencia a que en caso de cierre de la empresa, los propietarios de éstas tienen prioridad como acreedores en el cobro durante su liquidación.
Por su parte, la deuda subordinada es un producto de renta fija a largo plazo, a una fecha predeterminada (con vencimiento) o sin determinar en el contrato (perpetua). Su riesgo es menor que el de las preferentes ya que, al contrario que aquéllas, sí garantizan un determinado nivel de rentabilidad. Ahora bien, siguen siendo un instrumento financiero muy complejo y arriesgado. Los mercados secundarios donde se comercializan son poco líquidos, esto es, resulta muy complicado recuperar el dinero a corto plazo y, por lo general, si logran venderse será a un precio menor a la cantidad invertida en ellos. Además, aunque la rentabilidad es mayor a la de un depósito, un pagaré o un bono, su calidad crediticia es peor. Esto significa que todos los anteriores tendrán prioridad en el cobro antes que la deuda subordinada, de ahí su nombre.

Si se acude a la justicia, el dinero que se invirtio en estos tres productos puede recuperarse FUENTE pixabay.com

 

Si se acude a la justicia, el dinero que se invirtió en estos tres productos puede recuperarse

FUENTE: pixabay.com

 

Estos tres productos, como les decimos, dada su peligrosidad y la manera en la que fueron vendidos por los bancos (ocultando su información completa), pueden recuperarse a través de la vía judicial. Demandar al banco es la solución para volver a disponer de todo el dinero que usted pudiera haber invertido en ellos. Demandar a las entidades por vicio en el consentimiento es la solución que usted tiene.

 

En Arriaga Asociados podemos ayudarle con estos 3 productos. Nuestro equipo de abogados, expertos en Derecho Bancario y Financiero, podrán asesorarle con su caso de forma gratuita con sólo llamar al teléfono 900 101 775 y pedir una cita en el despacho más cercano a su lugar de residencia. Más de 1.100 familias ya han recuperado con nosotros su dinero. Piénselo, usted también podría conseguirlo.

 

 

 

 

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