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Tres motivos por los que un contrato de swap puede ser nulo

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Un contrato de permuta financiera o swap es nulo, en concreto, cuando el consentimiento prestado por los clientes es debido a un error que no podían haber evitado.

De todos los casos recibidos, analizados y defendidos hasta el momento, por nuestro despacho relativos a los contratos de swaps, se desprende que el error cometido por el cliente fue inducido por la entidad bancaria. Y fue inducido por las deficiencias en la información suministrada al cliente, que no permitía comprender la verdadera naturaleza del producto contratado, por la ausencia de información relevante (lo que ocultaba los riesgos del producto), y por la actuación de la entidad bancaria carente de toda diligencia en la selección del producto concreto ofertado.

Por ello, hay tres motivos fundamentales por los que un contrato de swap puede ser nulo:

1.- Deficiencias de información: El comportamiento del swap debe explicarse en relación con las deudas que pretende cubrir, ya que se vende como un elemento de cobertura de dichas deudas. Si un contrato de swap no hace referencia a estas deudas objeto de su cobertura, se convierte en genérico, no específico, por lo que difícilmente puede contribuir al interés del cliente. Más bien, el producto sólo beneficia al banco.

2.-. Falta de información: Si en los contratos de swaps ni en ningún documento anexo no se cuantifica el interés final que realmente va a soportar el cliente a consecuencia de las diferencias entre la cobertura y el riesgo financiero cubierto, éste también puede ser nulo. De esta forma, los swaps no pueden conseguir su objetivo: bien eliminar la incertidumbre de los clientes sobre sus costes financieros (puesto que el coste financiero que van a soportar con la permuta es desconocido), o bien reducir el coste financiero de los clientes en un porcentaje determinado, puesto que las diferencias entre los productos anularán en parte la reducción propuesta por el contrato e incluso acabarán incrementando los costes de los clientes.

3.- Actuación de la entidad bancaria carente de la diligencia exigida: Los swaps son un instrumento complejo como califica la Ley del Mercado de Valores y la normativa MiFID, por lo que son necesarios medios y conocimientos financieros específicos para su control que sólo posee un profesional financiero.

Es la entidad bancaria quien diseña o localiza el producto específico que propone a su cliente, es decir, de entre todos los existentes en el mercado, selecciona uno. El error cometido por tanto no es del cliente, ya que él no realiza la selección, y es excusable, puesto que no tiene los medios ni los conocimientos suficientes para verificar la adecuación del producto al objeto perseguido.

Es decir, que el cliente, normalmente, se limita a aceptar una propuesta realizada por quien está obligado por ley a priorizar los intereses del cliente frente a los suyos propios y bajo el precepto de la buena fe (es decir, el banco). Por eso, las entidades bancarias suelen ser condenadas en los juicios a devolver el dinero que han perdido las personas por no haber tenido la diligencia suficiente, por no estudiar correctamente la operación para observar si se adecuaba a los intereses de su cliente, y por incumplir la ley.

Si firmó un contrato de swap, infórmese, sin compromiso, en nuestro despacho sobre cómo recuperar su dinero.

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