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Sentencias del TS sobre pactos banco-cliente en Cláusula Suelo tras la sentencia de TJUE

Autor: Jesús María Ruiz de Arriaga Remirez

tjue acuerdos cláusula suelo

Se entiende por novación de hipoteca con cláusula suelo, aquéllas hipotecas en las que banco y cliente llegaron a un acuerdo ofrecido por el banco y que suponía reducir o anular la cláusula del contrato a cambio de renunciar al cobro de cantidades pagadas con anterioridad a la sentencia y/o a la renuncia de acciones legales por parte del hipotecado. Estos pactos los ofreció el banco tras la sentencia del Supremo y antes de que el tribunal europeo reconociera la retroactividad.

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea publicaba el 9 de julio de 2020 su sentencia sobre pactos novatorios de cláusula suelo y era favorable para los consumidores. Dejó claro que debía someterse al control de transparencia por parte de los jueces españoles los pactos novatorios en materia de cláusula suelo con renuncia a acciones legales.

Esta resolución afectaba directamente a los pactos de cláusulas suelo así como a otros pactos y transacciones que los bancos imponen a los consumidores.

El pasado 5 de noviembre, el Tribunal Supremo se pronunció nuevamente sobre los pactos novatorios con renuncia de acciones en cláusula suelo, con la especial novedad de que esta fue la primera vez que lo hacía tras la STJUE de 9 de julio.

En esta ocasión nos sorprendía con que, pese a que en los casos referidos, no declaraba nula la cláusula suelo por considerar que sí superaba el control de transparencia, sí declaraba nula la cláusula de renuncia a acciones legales implícita en estos pactos.

La alegría duró poco porque en enero de 2021 sorprendía con un giro en su criterio y mediante sentencia, validaba la cláusula de renuncia a acciones legales.

Como ya ocurrió con la cláusula IRPH, Arriaga Asociados está dispuesto a utilizar todos los instrumentos jurídicos existentes para defender los derechos de los consumidores y por eso solicitamos a la Comisión Europea que intervenga ante el incumplimiento por parte del Tribunal Supremo de la normativa de protección al consumidor.

En febrero y abril de 2021 el Supremo dictó dos nuevas sentencias en las que cambiaba de rumbo y anulaba la cláusula de “renuncia de acciones legales específica”; y hoy celebramos que el 4 de mayo el TS ha dado un paso más con tres sentencias en las que acaba con el carácter transaccional de estos acuerdos.  Os contamos las claves de estas sentencias y hacemos un repaso del camino judicial de los pactos novatorios de cláusula suelo y la renuncia a acciones legales en este post.

Sentencias del Supremo en las que declara nula la cláusula de renuncia de acciones legales con carácter transaccional – febrero y abril 2021

 

El pasado 4 de mayo, salieron a la luz 3 nuevas sentencias del Tribunal Supremo en materia de cláusula suelo, siendo especialmente relevante el hecho de que todas ellas abordaban casos en los que las cláusulas suelo habían sido novadas mediante pactos novatorios que, además de ser posteriores a la STS de 9 de mayo de 2013, incluían una renuncia a ejercitar acciones legales contra la entidad financiera.
En todos los casos, la cláusula de renuncia de acciones impedía a los consumidores ejercitar cualquier tipo de acción contra la entidad financiera, independientemente de que la misma estuviera relacionada o no con la cláusula suelo o el contenido del propio pacto novatorio. Si bien es cierto que desde finales del año 2020, el Tribunal Supremo viene señalando que este tipo de cláusulas de
renuncia de acciones de corte genérico, no pueden ser válidas, estas tres nuevas sentencias, en las que han sido ponentes los Magistrados Saraza Jiménez, Sánchez Gargallo y Vela Torres, vienen a refrendar dicha doctrina.

En este sentido, todas las resoluciones coinciden al indicar que “en la medida en que la cláusula de renuncia abarca a cuestiones ajenas a la controversia que subyace al pretendido acuerdo transaccional, no puede reconocerse su validez.” declarando de esta forma nulas todas aquellas cláusulas de renuncia cuyo alcance exceda de lo acordado en el pacto novatorio, evitándose de este modo el carácter transaccional de dicho pacto lo cual permite al consumidor recuperar al menos lo abonado en concepto de cláusula suelo hasta la firma del referido acuerdo novatorio.
No obstante lo anterior, el aspecto más relevante de las citadas resoluciones es el evidente cambio de rumbo tomado por el Tribunal Supremo desde abril de 2018, cuando dio a entender que cualquier pacto realizado sobre la cláusula suelo, en el que existiera una cláusula de renuncia de acciones era susceptible de ser una transacción, hasta la actualidad, donde gracias al trabajo de Arriaga Asociados y al de muchos compañeros, el Alto Tribunal ha empezado a analizar con detalle dichas cláusulas de renuncia declarándolas nulas tanto cuando tienen un carácter genérico, como ocurre en las sentencias de 4 de mayo de 2021, como cuando, aun no teniéndolo, se acredita que los
consumidores no fueron advertidos debidamente de las consecuencias económicas que llevaban aparejadas dichas cláusulas de renuncia, (ver STS 63/2021 de 9 de febrero y STS 216/2021 de 20 de abril) acabando de esta forma con el supuesto carácter transaccional de los acuerdos novatorios. Esta evolución jurisprudencial ha supuesto una nueva esperanza para muchos consumidores afectados por la cláusula suelo. Desde Arriaga, continuaremos nuestro trabajo tanto en los Juzgados nacionales como comunitarios para tratar de garantizar que se haga justicia con los consumidores afectados por las malas prácticas bancarias.

Sentencias del Supremo en las que declara nula la cláusula de renuncia de acciones legales específica – febrero y abril 2021

Tras la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea del pasado 9 de julio de 2020 asunto c-452/18 Ibercaja sobre pactos novatorios en cláusula suelo, el Tribunal Supremo aplicó la jurisprudencia europea en sus conocidas sentencias de noviembre y diciembre de 2020 (SSTS nº 580/2020 de 5/11/2020, nº 676/2020 y nº 675/2020 de 15/11/2020, nº 692/2020 de 28/11/2020), pero tras estas resoluciones, el asunto sobre los pactos novatorios ha dado un giro a favor del consumidor en las actuales sentencias del Tribunal Supremo nº 63/2021 de 9 de febrero de 2021 y la nº 216/2021 de 20 de abril de 2021.

Recordemos que en tres de las sentencias de noviembre y diciembre de 2020, se resolvía sobre un pacto novatorio en el que se rebajaba la cláusula suelo y se renunciaba a realizar cualquier reclamación a futuro relativa al préstamo hipotecario; el Tribunal Supremo reconocía la validez de la cláusula suelo desde el pacto, pero declaraba la nulidad de la cláusula de renuncia de acciones al ser una “renuncia genérica”. En consecuencia, al consumidor se le elimina la cláusula suelo desde el origen hasta el pacto y percibe las cantidades de este periodo.

La cuarta sentencia de diciembre de 2020 (STS nº 675/2020) fue la más controvertida, en ella el TS conocía de un pacto novatorio en el que se rebajaba la cláusula suelo y se renunciaba a reclamar cualquier cantidad que derivara de la cláusula suelo. Al tratarse de una “renuncia de acciones específica”, relativa sólo a la cláusula suelo, el Tribunal Supremo consideró que esta renuncia era válida pues el consumidor había podido conocer las cantidades de cláusula suelo a las que renunciaba, haciendo él mismo el cálculo (el banco nunca se lo entregó), pues habían transcurrido sólo 3 meses desde la sentencia del Tribunal Supremo sobre cláusula suelo de mayo de 2013 hasta la firma del pacto novatorio, periodo sobre el que habría recibido las cantidades de cláusula suelo. En consecuencia, el pacto es una transacción y la cláusula suelo es válida desde el origen; se desestimaba la demanda.

Actualmente, el  Tribunal Supremo ha  dictado dos nuevas sentencias en febrero y abril 2021 (la n.º 63/2021 de 9/02/2021 y la n.º 216/2021 de 20/04/2021), que declaran la nulidad de “cláusula de renuncia de acciones específica” cuando ha transcurrido un lapso de tiempo medio (al menos 8 meses según la última sentencia del Supremo) desde mayo de 2013 hasta la firma del pacto novatorio, y todo ello a pesar de que en el pacto se recoja el último Euribor publicado.

Es decir, todos aquellos pactos novatorios con “renuncia de acciones específica” que antes desestimaba el Tribunal Supremo, ahora son favorables para el consumidor si han transcurrido 8 meses o más desde mayo de 2013 hasta la firma del pacto, incluso, aunque en el pacto esté el último Euribor publicado o el tipo de interés a aplicar en ese momento. El razonamiento es que el consumidor, en estos casos, no pudo calcular las cantidades de la cláusula suelo a las que renunciaba porque el tiempo transcurrido es demasiado extenso como para que un consumidor pueda hacer por él mismo los cálculos. En Arriaga Asociados defendemos, en cualquier caso, que estos cálculos son muy difíciles y complejos de realizar para un consumidor, cualquiera que sea el tiempo que haya transcurrido entre mayo del 2013 y la firma del pacto, y más cuando estos pactos se firmaban en el momento, sin que el consumidor pudiera llevárselos a casa.

Estas son buenas noticias para el consumidor pero, a pesar de ello, en Arriaga Asociados consideramos que el Tribunal Supremo NO está aplicando correctamente la jurisprudencia del TJUE pues en el momento de la firma del pacto no se le entregó al consumidor la evolución pasada del índice durante los 2 años anteriores, ni se le informó de las cantidades a devolver por parte del banco, que es lo que exige el TJUE en su sentencia de 9 de julio de 2020 y lo que declararía nulo todo el pacto, incluida la cláusula de rebaja de la CS y cualquier cláusula de renuncia.

Sentencia del Tribunal Supremo sobre pactos novatorios con renuncia de acciones legales en cláusula suelo – 5 de noviembre de 2020

Los supuestos de hecho sobre los que se pronuncia, se refieren a unas cláusulas suelo incluidas por Ibercaja en operaciones suscritas el 15 de noviembre de 2007 y el 7 de julio de 2009. Dichas cláusulas suelo serían posteriormente modificadas mediante pacto novatorio de fechas 19 de marzo de 2014 y 25 de junio de 2014 respectivamente, rebajándose las mismas desde un 3,25% inicial a un 2,25% en el primer caso y de un 4,25% a un 2,75% en el segundo y todo ello, después de que los consumidores, tras la famosa STS de 9 de mayo de 2013, solicitaran inicialmente la eliminación de la CS incluida en su préstamo hipotecario. Ante la negativa del banco de eliminar dicha cláusula el consumidor tuvo que suscribir el pacto novatorio descrito incluyendo el mismo una renuncia de acciones genérica, que impedía el ejercicio de acción alguna frente a Ibercaja.

El Tribunal Supremo, en su sentencia de 5 de noviembre de 2020 admite, como hacía el TJUE, la posibilidad de que una cláusula potencialmente nula como la cláusula suelo, pueda ser objeto de negociación entre las partes, indicando en todo caso que, si esta modificación no ha sido negociada por las partes, sino que ha sido predispuesta por el empresario, la misma deberá cumplir con los criterios de transparencia. En relación a esta última cuestión queda subrayado en la sentencia que el consumidor debe ser conocedor de las consecuencias económicas que se derivan para él de tal cláusula, siendo relevante a estos efectos que para ello se suministre información sobre la evolución pasada del índice de referencia.

El problema que encontramos en la sentencia de referencia es que el Tribunal Supremo considera que la transparencia ha quedado superada en el presente caso, debido a la suma de varios factores.

 

  1. En primer lugar, el pacto firmado por los clientes es posterior a la STS de 9 de mayo de 2013, la cual en palabras del propio Tribunal “generó un conocimiento generalizado de la eventual nulidad de estas cláusulas suelo”. De esta manera el Tribunal Supremo trata de superar en parte la falta de transparencia de la cláusula suelo mediante la referencia a su sentencia del año 2013.   
  2. En segundo lugar, subraya el Tribunal el hecho de que exista un texto manuscrito en el que los consumidores afirman ser conscientes de que el tipo de interés de su préstamo nunca bajará del 2,25% o del 2,75%, cuestión esta que como reconoce el TJUE en su sentencia del 9 de julio y el propio Tribunal Supremo en las actuales, no permite probar por si sola que la cláusula ha sido negociada individualmente por el consumidor.
  3. Y en tercer lugar, siendo este punto especialmente relevante, el Tribunal Supremo entiende que el conocimiento de las consecuencias económicas de la cláusula suelo por parte de los consumidores, se limita a conocer la evolución pasada del índice en base al cual se calcula el tipo de interés del préstamo y en este sentido considera, que los consumidores podían conocer perfectamente la evolución de dicho índice debido a las variaciones padecidas en la cuota de su préstamo y al hecho de que la evolución de los índices de referencia era objeto de publicación oficial por parte del Banco de España. Al respecto de este tercer punto subrayar que el TJUE daba especial importancia a la comunicación sobre la evolución pasada del índice, cuestión que como podemos observar, no ha sido tan tenida en cuenta por el Tribunal Supremo.

 

El aspecto positivo de las sentencias está referido a la cláusula de renuncia de acciones, la cual es en ambos casos, considerada nula debido a su carácter genérico, de tal modo que los citados pactos novatorios de 2014, no pueden ser considerados como una transacción. Esta situación permite, al menos en aquellos casos en los que dicha renuncia esté referida a cualquier tipo de acción, superar el carácter transaccional que el  Tribunal Supremo pretendió dar a este tipo de pactos, impidiendo así que determinadas cláusulas suelo queden convalidadas por el efecto de pactos novatorios posteriores.

Estas cuestiones provocan que en el caso concreto de la sentencia se establezca como nula la cláusula suelo inicial, si bien únicamente hasta la firma de los pactos novatorios de 2014, los cuales son declarados válidos en su totalidad con la excepción de la cláusula de renuncia de acciones.

La sentencia descrita afecta directamente al producto cláusula suelo en el que existan pactos novatorios posteriores al 9 de mayo de 2013 independientemente de que los mismos cuenten o no con renuncia de acciones. Así, si bien será necesario analizar cada caso concreto, existe la posibilidad de que dichos pactos sean considerados válidos permaneciendo en el tiempo lo acordado en los mismos. En aquellos casos, en que se trate de pactos en los que se elimina la cláusula suelo, no habrá problema, si bien este sí existirá en aquellos casos en los que el pacto haya acordado una rebaja de la misma. De cualquier modo, el hecho de que las renuncias de acciones genéricas hayan sido declaradas nulas, permite evitar en esos casos, el carácter transaccional de los pactos novatorios, facultando a los clientes que cuenten con cláusulas suelo novadas mediante pacto, a recuperar al menos las cantidades abonadas de más entre la fijación de la cláusula suelo inicial y su novación mediante pacto.

 

Giro del Tribunal Supremo con respecto a la cláusula de renuncia de acciones legales – enero 2021

Cuando todavía estábamos celebrando esta sentencia, el Supremo da un giro inesperado y en enero de 2021 da por válida la renuncia de acciones legales en una sorprendente sentencia.

El TS declara que una cláusula potencialmente nula puede ser modificada siempre que se cumpla el requisito de transparencia. En este sentido, el Tribunal Supremo toma en consideración principalmente el contexto en el que se suscribió la novación, meses después de la sentencia de mayo del propio Supremo, cuando ya existía un conocimiento generalizado sobre la posible nulidad de las cláusulas suelo. Tiene en cuenta también la nota manuscrita del cliente en la que manifestaba ser consciente de la limitación a la baja del tipo de interés. Lo cierto es que pese a existir esta nota manuscrita no se deduce de ella que haya habido negociación y pese a que el cliente acepta no queda probado que se cumpliera con los requisitos de transparencia que fija el TJUE.

En cuanto a la cláusula de renuncia al ejercicio de acciones, el TS entiende que dicha renuncia iba más allá de la controversia suscitada en torno a la cláusula suelo, ya que se refería genéricamente a “cualquier acción que traiga causa de su formalización y clausulado (de la hipoteca), así como por las liquidaciones y pagos realizados hasta la fecha”. Por ello, y en la medida en que la cláusula de renuncia abarcaba cuestiones ajenas a la controversia, no se reconoció su validez. Pero admite que la renuncia a acciones legales puede ser válida si ha sido individualmente negociada y libremente aceptada y siempre que no se refiera a controversias futuras.

Es decir, el Tribunal Supremo reconoce la validez de aquellos acuerdos transaccionales sobre la cláusula suelo que incluyan tanto cláusulas de novación, como de renuncia al ejercicio de acciones judiciales si supera, a su entender, que se cumple con la transparencia.

 

Respuesta de Arriaga Asociados a la sentencia del Supremo que da por válida la renuncia a acciones legales – enero 2021

Ante tales hechos, desde Arriaga Asociados hemos presentado una denuncia el pasado lunes 25 de enero, ante la Comisión Europea contra el Estado Español por incumplimiento de la normativa europea en materia de defensa de los consumidores y usuarios, tras las resoluciones dictadas por el Tribunal Supremo en materia de pactos novatorios de cláusula suelo con renuncia de acciones legales.

Para Arriaga, el Tribunal Supremo de España vulnera la normativa de protección a los consumidores, así como la jurisprudencia emanada de las resoluciones del Tribunal de Justicia de la Unión Europea en sus sentencias 580 y 581/2020 de 6 de noviembre. En ellas se declara la validez del documento en el que se contiene una reducción de la cláusula suelo, considerando que la nueva cláusula no es abusiva. Además de la sentencia 675/2020 de fecha 15 de diciembre de 2020, en la que se declara la validez de la cláusula de renuncia de acciones inserta en un contrato de novación de la cláusula suelo, imposibilitando a los consumidores reclamar la abusividad de la cláusula que limita el tipo de interés.

El Alto Tribunal español no aplica adecuadamente el Derecho Comunitario en materia de defensa de los consumidores y usuarios, vulnerando el principio de primacía del derecho de la unión europea al no respetar la finalidad de la Directiva 93/13/CEE del Consejo de 5 de abril de 1993, sobre las cláusulas abusivas en los contratos celebrados con consumidores ni la interpretación que de la misma ha realizado el Tribunal de Justicia de la Unión Europea que en varias ocasiones ha manifestado la máxima protección al consumidor tal y como recoge el artículo 38 de la Carta de Derechos de la UE. En concreto, el TS no aplica las directrices marcadas por el TJUE de fecha 9 de julio de 2020, asunto C-452/18.

El Tribunal Supremo no realiza un examen extenso del control de transparencia y abusividad sobre las cláusulas del contrato de novación, según lo que exige la Directiva 93/13 y el propio TJUE. No tiene en cuenta que a los consumidores no se les entregó documentación previa a la firma del contrato, ni siquiera una copia del mismo, no recibieron información sobre la evolución pasada del índice, no se les informó sobre los efectos económicos y jurídicos del contrato de novación. Ni mucho menos que no podrían reclamar en un futuro cuantías que ya se le debían en dicho momento, ni cuáles serían, ni que estaban aceptando renunciar a reclamarlas en un futuro. De lo contrario, jamás hubieran aceptado.

En los últimos tiempos, son varias las resoluciones dictadas por el Tribunal Supremo a favor de las entidades bancarias, de hecho, son varios los juzgados y audiencias que se muestran discrepantes con las decisiones del TS.

Como sucedió con la cláusula IRPH, Arriaga Asociados utiliza todos los instrumentos jurídicos existentes para defender los derechos de los consumidores y solicita a la Comisión Europea que intervenga ante el incumplimiento por parte del Tribunal Supremo de la normativa de protección al consumidor.

 

Claves para entender la sentencia del TJUE que precede a las del TS

  • La novación de una cláusula suelo únicamente será válida si supera el control de transparencia. Tendrán que ser los jueces españoles los que dictaminen si la hubo o no.
  • La renuncia a la reclamación judicial de la cláusula suelo será válida únicamente si el
    consentimiento del consumidor fue libre e informado, si era conocedor de las consecuencias
    económicas que ello implicaba. Exige el Tribunal expresamente que el consumidor debe
    conocer que la cláusula suelo no le vincula como consecuencia de su carácter abusivo, y no
    considerándose suficiente la manifestación manuscrita que las entidades imponían al final de
    la escritura: “comprende el mecanismo de la cláusula suelo”.
  • A la hora de valorar la abusividad de la renuncia, deberá tenerse en cuenta también el
    momento en la que ésta se produce, es decir, serán de suma importancia las circunstancias
    que rodearon dicha renuncia: poco después de conocerse la sentencia de mayo de 2013 sobre
    cláusula suelo, que marcó un antes y un después, tras la sentencia del TJUE que estimó que en
    el caso de ser declarada nula la cláusula suelo, se deberían restituir todas las cantidades sin
    límite de ningún tipo, en definitiva, será preciso valorar también si el cliente contaba con
    información suficiente para comprender aquello a lo que realmente renunciaba.
  • En lo relacionado a la renuncia de acciones legales futuras el TJUE deja claro que un consumidor no
    puede comprometer válidamente a renunciar para el futuro a la tutela judicial y a los derechos
    que le confiere la Directiva 93/13 pues sería contrario al carácter imperativo de la norma y
    pondría en riesgo el sistema de protección de los consumidores y usuarios.

 

Camino judicial que precede a la sentencia de cláusula suelo con pactos novatorios

Repasamos los antecedentes judiciales de estos pactos banco-cliente en este post y que dan esperanza a los afectados.

El 30 de enero de 2020 se hicieron públicas las conclusiones del Abogado General del TJUE en materia de pactos novatorios en Cláusula Suelo.

Recordamos que la Cláusula Suelo fue declarada abusiva por el Tribunal Supremo el 9 de mayo de 2013, más tarde, en diciembre de 2016 el TJUE mediante sentencia reconocía la retroactividad, es decir, los bancos tenían que devolver las cantidades cobradas de más por esta cláusula desde el inicio del contrato hipotecario.

Los juzgados menores y el Supremo en sus sentencias sobre las cláusulas suelo han ido siguiendo la doctrina del alto tribunal europeo en esta materia salvo en casos de novaciones acordados entre banco y cliente ante notario. Antes de la sentencia del TJUE, los bancos ofrecieron a muchos clientes un pacto privado por el cual eliminaban o reducían la cláusula suelo a cambio de que renunciaran a las cantidades atrasadas y/o renunciaran a emprender acciones legales.

 

El dictamen de Henrik Saugmandsgaard sobre los acuerdos de cláusula suelo

El Abogado General del TJUE  Henrik Saugmandsgaard hizo públicas sus conclusiones y eran esperanzadoras para los afectados.

En conclusión, resolvió que los pactos novatorios en materia de cláusula suelo deben ser sometidos a un control judicial para determinar su abusividad y posible nulidad.
En particular, debe someterse a dicho control judicial la cláusula suelo novada y la cláusula de renuncia a acciones legales, para ello:

– Se debe comprobar si el consumidor negoció las cláusulas de dichos pactos, y la prueba de su negociación ha de ser aportada por el Banco. En el caso que ha examinado el  Abogado General sobre un cliente de Ibercaja, entiende que no hubo negociación.
– Las cláusulas insertas en estos pactos deben ser sometidas a transparencia para determinar su abusividad y para ello, señala el Abogado General, es muy importante la publicidad y la información previa dada por el banco al consumidor sobre las consecuencias de la cláusula suelo y la renuncia a futuras acciones legales.

Además, se tiene que comprobar si el consumidor tuvo un plazo de reflexión razonable para decidir sobre si aceptar o no el contrato de novación. Y en este caso, el Abogado General entiende que no hubo información previa, y que el consumidor tuvo que aceptar el contrato en dicho momento. Para el Abogado General, no es suficiente para superar la transparencia que hubiera publicidad en los medios sobre la cláusula suelo, ni la existencia de un texto manuscrito redactado conforme a un modelo impuesto por el Banco.
El Abogado General exige, para que se cumpla con la transparencia de la cláusula suelo novada, que se explique el mecanismo de su funcionamiento con escenarios sobre el comportamiento del tipo de interés en el momento de contratar, pero no con cuotas futuras. Y esto, claramente, tampoco fue ofrecido por Ibercaja al consumidor.

También reconoce el Abogado General que, en este caso, Ibercaja no presentó el contrato como una “transacción”, sino como un mero contrato de novación. Y, en todo caso, el consumidor ha debido dar un consentimiento libre e informado sobre ella, sino se trataría de un abuso de poder por parte del banco.

Recordemos que el Informe del Abogado General Henrik Saugmandsgaard es independiente y no es vinculante para el Tribunal. Aunque las conclusiones y el fallo no tengan por qué darse en el mismo sentido, lo cierto es que tiende a coincidir en un 80% de los casos si nos fijamos en otros procedimientos. Aunque habrá que esperar a la sentencia europea que estimamos que llegará en torno a julio del 2020, estas conclusiones son una bocanada de esperanza para los afectados.

Desde Arriaga Asociados estamos dispuestos a llegar dónde haga falta en defensa de los derechos del consumidor. Si firmaste con el banco un acuerdo en aquélla época, entre mayo del 2013 y diciembre del 2016, llámanos al 900 264 910, podemos ayudarte a recuperar lo que es tuyo.

Jesús María Ruiz de Arriaga

Fundador de Arriaga Asociados. En 2011 funda el despacho, desde su propio domicilio en Huesca junto con su esposa, y con el tiempo, con un grupo de colaboradores. Arriaga nace como proyecto emprendedor, de  la mano de las nuevas tecnologías, y orientado a un nuevo nicho de negocio: el derecho de los consumidores.

Ha compatibilizado esta labor con la de profesor a tiempo parcial en distintos centros formativos de gran prestigio como ESIC, Columbus IBS, la Universidad de Zaragoza,  Universidad Inca Garcilaso de la Vega (Perú), Cepebank (Perú), etc.  los campos de: Dirección Estratégica, Dirección Financiera, Marketing, Auditoría Financiera,

Jesús cuenta con 6 licenciaturas y 13 posgrados. Destaca la obtención de la licenciatura de derecho con prácticamente 50 años (Derecho, ADE, Ciencias del Trabajo, Investigación y Ciencias del Mercado, Empresariales)

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